Illustration, Visual arts and Graphic Narrative

01 Ilustracion y marco teorico

En términos culturales hasta la década del 70 Chile tuvo un gravitante rol en Sudamérica, específicamente desde la perspectiva de las artes visuales, la ilustración y  la narrativa grafica donde fueron un polo de atracción y desarrollado dentro del continente. Aun cuando existe un pasado reciente que no permitió grandes avances, poco a poco Chile ha ido recuperando su posición como polo cultural y las vetas de crecimiento artístico han ido recuperando fuerza y consiguiendo diversidad.

Hoy en día contamos con una generación de artistas excepcionales que se han desenvuelto en el frente de la innovación creativa de la mano del desarrollo de video juegos, arte conceptual, juegos de estrategia, novelas gráficas y muchos otros aspectos de la industria de la entretención.

Sin embargo y pese a gran desarrollo técnico y artístico contemporáneo de la ilustración nacional, desde el punto de vista académico aún no se han llevado a cabo un análisis que nos permitirían precisar lo que diferencia a la ilustración como expresión cultural del resto de producción artística mundial. Así mismo,  tampoco existe un marco teórico o estudios formales sobre ilustración el lugar que ocupa la disciplina en el mapa mundial. Un claro ejemplo de lo anterior es que salvo puntuales ejemplos en institutos superiores,  las universidades no  la consideran como una carrera profesional.

En ese sentido, la definición de termino ilustración y su quehacer aun aparece algo confuso incluso para los mismos ilustradores, y lo que es peor, su entendimiento general muchas veces no pasa de ser una definición simplista en la que incluso desde el punto de vista académico, no se concibe más que como una mera extensión del diseño gráfico.

Sin embargo creo que es necesario, abarcar una definición mucho más amplia que la mera aplicación comercial y con algo más de contexto que las últimas décadas para entender la evolución y la situación actual de la ilustración como disciplina artística y creativa.

Una de las mejores definiciones contemporáneas de ilustración corresponde a Alan Male en su libro Meeting the Brief (2014), el cual simplemente la define como “Comunicación Visual”. Sin embargo, el define además los parámetros de su contexto y aplicación de la siguiente forma:

“Comunicación Visual, en la forma de Imaginería aplicada  que visualmente entrega contenido a la audiencia. Influencia la forma en la que somos informados y educados, que y como compramos y como somos persuadidos para hacer cosas. Nos da opinión e interpretación, nos provee de entretención e historias.

Puede ser encontrada en todas las formas de la publicidad, periódicos y revistas. Puede ser animada, usadas en películas, televisión, internet y la última generación de la imagen digital interactiva”.

De esta forma, con una definición amplia que permite entender los alcances que la ilustración posee pero a su vez tampoco limita  ningún campo de aplicación, medio o temática, es posible desarrollar una línea base sobre la cual llevar a cabo un análisis de fututo la disciplina. Este análisis debiese surgir con el planteamiento de algunas interrogantes que perfilaran no solo la práctica artística de la disciplina pero además su marco teórico.

Preguntas como ¿Que se considera ilustración?, ¿Cuáles son las diferencias y similitudes (si es que existen) con las bellas artes?,  ¿Deberíamos cuestionarnos el valor de la ilustración tradicional versus la digital?, ¿Cuál es el rol la ilustración en relación al arte, diseño y las nuevas tecnologías?, ¿Qué temáticas aun no exploradas debería incorporar la disciplina?, ¿Debemos definimos la calidad y potencial de una obra solo por su valor comercial  o debemos comenzar a abrir nuevos espacios a iniciativas no comerciales?.

Preguntas que se están abordando en el contexto global  pero que aún no nos hemos planteado en el contexto nacional. Es fundamental para toda disciplina que no solo se lleva a delante un desarrollo técnico de la  misma, además es necesario el desarrollo de un entendimiento crítico que permita explorar diversos rangos de contextos teóricos, articulando una síntesis de teoría y práctica, cuestionándonos no solo nuestra práctica artística sino que el estado del arte de la disciplina.

Esta continua interacción entra práctica y teoría artística permitirá no solo una expansión de la práctica artística individual, sino que además permite responder al estándar que tiene la disciplina hoy en día, mientras que simultáneamente los artistas desarrollan una voz y estilo personal y a la vez, ayudan a construir una expresión o estilo colectivo.

Como palabras finales de esta nota, creo que el rol de la ilustración cada día incorpora mucho más campos, medios, temáticas y recursos. Mientras que un extremo la aldea global convierte temas locales en banderas de luchas multinacionales, en el otro la diversificación y masividad de los recursos digitales convierte las obras realizadas en medios tradicionales en algo más exquisito, exclusivo y valorado.

Por sobre todo más que una definición excluyente en la que tajantemente dejemos fuera algún aspecto, debiésemos desarrollar una práctica inclusiva, en donde podamos agregar nuevos matices, temáticas y recursos en cada obra y producto que desarrollamos, potenciando la ilustración más que segando su desarrollo, considerando para ello incluso las vertientes menos comerciales.

C.