Illustration, Visual arts and Graphic Narrative

03 Ilustracion, Historia y contexto

Los lineamientos que llevaron a la separación de las disciplinas de las bellas artes y la ilustración han marcado a los ilustradores desde entonces, obligándoles a seguir un sendero de constante cambio y adaptación.

Algunos autores sostienen que esta separación comenzó en la forma de la paga o salario que los artistas recibían (1). Sin embargo es necesario revisar el contexto histórico en el que esto se llevó a cabo.

Por los primeros 30.000 años del arte, los artistas fueron capaces de ganarse la vida decentemente trabajando para reyes, sacerdotes, faraones, Papas (o cualquier figura de autoridad con poder económico). Sin embargo “cuando el reinado de esta esta clase comenzó a desaparecer de la sociedad, ellos fueron reemplazados por una nueva clase comercial que se convirtió en los nuevos patrones del arte” (2).

De la misma manera, la primeras expresiones de las artes gráficas y la ilustración, fueron parte de la comunicación social, que en algunos casos, “alcanzaban a aquellos que no podía leer” (3). No obstante, su más importante función fue la transmisión de la cultura entre las más elevadas esferas sociales. Cada una de las obras que las artistas producían, fuera esto un libro, una pintura, un pergamino, un mural, una escultura o cualquier otro ejemplo, fueron piezas indiscutiblemente elaboradas y destinada para una selecta audiencia, las cuales podían pagar por ellas.

Este escenario cambió, como lo hace todo cuando se universaliza y dejan de concentrase los recursos solo para privilegio de unos pocos. Johannes Gutenberg y la invención de la imprenta en 1450, desarrolló un sistema que marcó en la “cultura occidental el primer método viable de diseminación de ideas e información desde una fuente única a una audiencia extensa” (4) ya no más, exclusiva ni selecta.

Así como la masificación de la imprenta llevo ideas a la gente, de la misma forma, el desarrollo del grabado y la utilización de placas de cobre, zinc y madera para la reproducción de imágenes, combinado con la prensa de impresión, comenzaron una nueva era democrática de arte y comunicación visual donde cualquiera, y ya no las altas esferas, tenían acceso no solo a la información sino que al arte.

Bajos estas circunstancias y según David Apatof, los artistas adaptaron sus prácticas a través de dos diferentes caminos:

Primero la producción de lo que ahora denominamos bellas artes, o arte de galerías para la clase adinerada y corporaciones coleccionistas de arte.

Segundo, el sendero abierto como resultado de la reciente invención de la procesos de impresión y reproducción, los cuales en vez de vender una única imagen para un cliente adinerado, los artistas podían ahora realizar múltiple copias de una imagen y venderla por pequeñas sumas a un gran número de clientes ya no tan adinerados.

Desde entonces, los ilustradores han estado inherentemente relacionados con comunicación visual masiva y directamente enlazados con la evolución de las técnicas de reproducción y diseminación de ideas, (imprenta, fotografía, animación, videojuegos, internet, etc…). Esto ha forzado a los ilustradores a mejorar e incluso romper las tradicionales convenciones del arte y sus propias prácticas, cuando la inercia cultural o social es sorpresivamente sacudida por cambios en los escenarios económicos, políticos o tecnológicos incluso cuando se producen cambios en el paradigma artístico.

Esta tasa de consecutivos cambios se ha desarrollado cada vez en periodos más cortos, notoriamente desde el siglo XVI cuando la imprenta afecto directamente la ilustración, en los siglos XVII y XVIII con la mejora del grabado, aguas fuertes y litografía, que permitieron procesos más rápidos y la habilidad de alcanzar una incluso aun una mayor audiencia. Los siglos XIX y XX son considerados la edad dorada de la ilustración por la diversidad de géneros y formas que ella tomo pero además por la masificación que esta alcanzó.

Si bien es cierto que a nivel global, la práctica de la ilustración hoy en día busca una inclusión en sus diferentes vertientes, permitiendo que la disciplina florezca sin limitar su desarrollo, generando algunas áreas grises en su relación con la bellas artes, es innegable que a través de la historia ha sido la diseminación de ideas y la comunicación lo que ha definido y marcado el ejercicio y práctica de la ilustración y lo que a mi entender, ha significado el distanciamiento de entre las bellas arte y la ilustración como tal.

Aun cuando no hay límites en el medio gráfico, expresión o el canal a utilizar, el mensaje que se debe entregar es el centro y esencia de la ilustración, y este mensaje es el que debiese dar un cuerpo y forma al estilo y la obra de cada ilustrador, no importando si se trata de una comisión para un cliente o el desarrollo de un proyecto personal.

C. Valdés

Bibliografia:
1. Toni Fitzgerald, “Is There a Fine Art To Illustration?”. artbusinessnews.com. [Online] 2013. available from http://artbusinessnews.com/2013/09/is-there-a-fine-art-to-illustration/. [Cited: November 15, 2013.]
2. 7. David Apatof, “The Old Question Finally Answered: “What is the Difference Between Illustration and Fine Art?” illustrationart.blogspot.co.uk. [Online] 2011available from http://illustrationart.blogspot.co.uk/2011/10/old-question-finally-answered.html. [Cited: November 15, 2013.]
3. 2. David Bland, A History of Book Illustration (London : Faber and Faber Limited, 1958), p. 16.
4. 8. Century, Jones International and Jones Digital. “The History of Printing” http://diamondsutra.inkol.com. [Online] 1999. [Cited: November 30, 2013.] http://karmak.org/archive/2002/08/history_of_print.html.